Editorial burrero. El futuro ya llegó, no sigamos perdiendo el tiempo
Se está haciendo poco y nada para atraer a las generaciones jóvenes hacia el deporte turfístico. Que haya trascendido, ningún hipódromo de por aquí festejó el Día del Niño el domingo pasado en su predio. Problemente lo haga el Bosque, antes de fin de mes. Hubo una época en que los menores de edad tenían prohibido entrar en las carreras; ahora que esa vetusta disposición ya no existe, los chicos, que deberían ser los burreros del mañana, siguen en su gran mayoría sin saber de qué se trata. Hay más jubilados que adolescentes en las tribunas y con una jubilación mínima de $489.775 cada vez habrá menos. "El tiempo pasa, nos vamos poniendo viejos", decía el cubano Pablo Milanés, que quizás haya ido una vez en su largo derrotero al hipódromo de La Habana, cerrado en el 67. Y digo yo: ¿alguien pensó en subsidiarle apenas un boleto a ese burrero de toda la vida, a ese añejo habitué del paddock a manera de reconocimiento? ¿O en darle una tarjeta de fidelidad, como ocurre con los q...