Seguimos rezando por tí, Papa Francisco
Después de 12 años de pontificado, el balcón de la Plaza San Pedro amaneció sin su figura blanca los domingos. Los primeros días fueron de duelo. En Buenos Aires se rezó en Luján y en la Villa 21, donde tantos lo recuerdan como el Padre Jorge, simplemente. El Vaticano entró en sede vacante: cardenales de los cinco continentes viajaron a Roma y el mundo católico contuvo la respiración. Lo que sigue es conocido. Pasó un año sin el Papa Francisco , el más que nuestro. Le faltó un cachito para ser el cura burrero. "El propio Bergoglio me dijo que el turf era apasionante. Es más, de joven había ido con los micros que salían de Plaza Italia a San Isidro", recuerda Mariano Fragueiro Frías , el presidente de la Asociación de Propietarios de Caballos de Carrera. Sin Francisco, su agenda siguió hablando por él. Las encíclicas Laudato Si’ y Fratelli Tutti se releían en cumbres climáticas y foros de migración. Los gestos que lo definieron —lavar los pies a presos, abrazar a enfermos, l...