Doping, el pecado mortal del turf (le dieron 9 años de suspención a un entrenador)
Le dieron nueve años de suspensión al entrenador Tomás Agustín Fusco, responsable de llevar al caballo Qué Deseado a correr bajo los efectos de cuatro sustancias prohibidas para la competencia en el hipódromo de La Plata. Le salieron efedrina, cafeína, atropina y clembuterol en el análisis antidoping. Fusco es reincidente en este tipo de infracciones. Ya había estado parado siete meses.
El caballo, un potrillo de 3 años perdedor, llegó segundo en la carrera en cuestión y no podrá volver a competir hasta dentro de un año, por lo menos en los hipódromos oficiales. El entrenador es titular de la caballeriza Mai Fusco, para la que corrió Qué Deseado, stud también suspendido por nueve años.
Los caballos no tienen figurines; los cuidadores pueden recurrir al recurso de los prestanombres para mantenerse en el circuito. Fusco podría ampararse en ese artilugio, pero ¿quién se animaría a arriesgarse teniendo en cuenta su historial? Algunos dirán: "Yo ni loco".
Fusco recibió además una multa económica y la prohibición para actuar en el hipódromo platense una vez que expire su sanción, pena extensible a su caballeriza. Asimismo, el caballo fue distanciado a los efectos del premio.
Hay un grupo de entrenadores a los que defino como los cabezaduras de siempre, los que no terminan de aceptar las reglas. Soy de los que piden mano dura cuando las quiebran, sin importar si son entrenadores afamados o ignotos. Por eso me extrañó saber que hace poco se incorporó en los reglamentos de carreras bonaerenses una modificación a la baja en la graduación de las sanciones.
El doping es uno de los pecados mortales del turf. Mortales porque mata caballos y mata a la industria. No es de vivos sacar ventajas antiportivas, no es de piolas enchinchar para cobrar los boletos. El doping debilita una de las bases sagradas que dan sustento a la industria de las carreras: la integridad. Lesiona al turf, lo pone en offside, al borde de la tarjeta roja.
El maltrato al caballo es lo contrario al bienestar equino. Las protectoras de animales nos tienen bajo la lupa. Si les damos argumentos, irán por nosotros. Corrijo: ya están viniendo por nosotros. Pero el que usa una jeringa no le importa nada. En realidad, le importa un...
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