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Cinco al hilo o el caballo del verano

 



Hay que aguantarle la risa a Endor Rye cuando te viene a ganar. Es un perro de presa de los que muerden y no quieren soltar. Un cabezadura en los finales. Un probador de caballos. Ganarle a Endor Rye es superar el promedio. Y El Emporio ya le ganó dos veces. Antes en el Ayacucho por dos cuerpos y ahora por un pescuezo en el clásico Haras Argentinos, marcando dos cinco y monedas para los 2000 metros de Palermo.

Venía corriendo segundo El Emporio; accionaba cuarto Endor Rye en una carrera a la que le faltó velocidad. En la punta Super Inter se tomó las cosas con naturalidad, paso a paso, sin matar 50 para los primeros 800 metros, y así la carrera transcurrió en medio de la parsimonia general, con la mayoría escondiendo sus cartas.

El Emporio las puso rápido sobre la mesa apenas ingresó en la recta de los gritos. Martín Valle sobre Endor Rye mostró su baraja y era una alta. Cuando Endor Rye alcanza quiere ganar, se hace flecha, avanza. El Emporio es de los que ponen el pecho, de los que aguantan, de los que se hacen lanza cuando Villagra le pide el resto.

 Se vaciaron de fuerza los dos primeros, entregándolo todo. Ganó con bravura el caballo platense. Perdió como muchas veces el de la chaquetilla tucumana, un caballo al que últimamente le cuesta ganar, pero que a todos les cuesta el doble vencer.

En poco tiempo comienza el clásico otoño y El Emporio seguramente tendrá allí una gatera para buscar su sexto triunfo consecutivo. Será el clásico donde reprisará el ganador del Nacional. Será un gusto verlos antes de que llegue a República Argentina. A Endor Rye también.






























































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