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Palermo: Donde la Belle Époque Dio Paso al Slot

 




Palermo corre el Gran Premio República Argentina del 150° Aniversario de su fundación. Siglo y medio de historia. No hay nadie vivo que haya estado en su reunión inaugural. Palermo estaba allí con el Zoológico y el Botánico. Formó parte de la Belle Époque porteña. Se llegaba en tranvía. Es más viejo que el Obelisco.

 

Palermo, la Catedral del Turf, el Palacio Hípico, el de Gardel y Yatasto, corre una de sus pruebas estelares el 1° de Mayo. No se trabaja. ¡Ideal para ir a los chuchos!

 

Si Legui se levantara de su tumba no reconocería al "viejo Palermo de entonces que hoy regresas a mi mente". La fisonomía del barrio ha cambiado. Las noches de verbenas, del inolvidable Armenonville dieron paso a nuevas juntadas; Las Cañitas ya no son Las Cañitas. O son otras.

 

El Palermo (HiP) del siglo XXI tiene menos tribunas, no vende talonarios, no hay brazales ni pizarras; no se llega en bondis naranja, no existe donde comprar un chori a la pomarola, no se escucha el "vendo vale, vendo vale"; si hasta le cambiaron la mística a la París; ahora hay tragamonedas, casinos online, territorios de shows musicales y gastronomía. "Cambia  todo cambia", cantaba la Negra Sosa. Lo que está igual es el viejo reloj de la pelouse y la dorada cancha por donde desfilaron más de un crack.





"Hipódromo de Todos", dice el nuevo eslogan promocional de un escenario que antes era solo de los burreros. Ahora es un centro de entretenimiento polirrubro, integrado a la ciudad. Y le gusta diversificarse.

 

Palermo fue estatal y privado; seguirá estando allí mientras haya una Avenida del Libertador que corra a su lado. A nadie se le ocurriría quitarlo/a. Trascenderá administraciones. Se quedará a vivir entre Olleros, las vías y Dorrego.

 

Correrá este República Argentina (G1) el caballo que lo ganó el año pasado y el que le viene de vencerlo. Need you Tonight buscará revancha frente a Buffering. El zaino contra el tordillo. El mejor adulto contra el que viene en ascenso.

 

Abran cancha, señores. Cuenten las horas que faltan. Ya se sortearon los partidores. Se anticipa una batalla antológica entre aquellos.

 

Pero viste cómo es esto. Después termina ganando un tapado y quedamos pedaleando en el aire. ¡Porque en el turf, como en la vida, uno planea y Dios se ríe, o en este caso, el caballo que nadie tenía en los cálculos te deja con la boca abierta!


Reviví el sorteo de partidores haciendo clic acá.























 



















































































Comentarios

  1. Una exquisita manera de recordar la calidad de nuestro Turf y el gran espectáculo de las Carreras de Caballos en la Argentina desde hace mas de 150 años en la Catedral. Mil felicitaciones a Don Guima.

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