Pongámonos serios. Hay que pensar. Cranear. Usar la materia gris y si a nadie se le prende la lamparita, entonces hay que imitar a quienes sí tienen ideas brillantes.

 

El mundo se divide entre los Thomas Alva Edison, capaces de inventar la bombilla eléctrica, y los que simplemente aprietan el interruptor para dar luz a una habitación a oscuras.

 

El turf necesita de más Edison, de innovadores, de creadores de contenido. Y los necesita ahora. Las audiencias están envejeciendo. El recambio de aficionados no se logra de la manera deseada; ni siquiera en Japón, donde tampoco tienen la panacea.

 

La última Japan Cup reunió a 77.029 personas en el hipódromo de Tokio, pero en 2015 habían asistido 102.000 y en 1995 la cifra trepó a 187.527 individuos. Haga sus propias cuentas.

 

"El burrero es una raza en extinción", auguró hace cuarenta años César Iraola, el presidente de la CC de Robert Vásquez Mansilla. Todavía no ha sucedido. Todavía no, pero irá irremediablemente hacia allí si no hacemos algo rápido. Y no son visiones apocalípticas.

 

No se trata de criar caballos que corran a la velocidad de la luz ni de convertir a los hipódromos en shoppings.

 

Se trata de emprender acciones para ser competitivos en un mundo cambiante. Probablemente en 10 años la tecnología del dispositivo por el cual está leyendo ahora este artículo ya no exista, sea vetusta o superada por nuevas maneras de comunicación. ¿Qué habrá en lugar del turf si no hacemos algo para comunicarlo mejor, para hacerlo más atractivo, para fabricar más aficionados genuinos?

 

Esperar a que los hijos y los nietos de los actuales fans se enamoren por ósmosis de las carreras de caballos es un pensamiento infantil.

 

Tenemos que ser capaces de reinventarnos, como lo hicieron otros deportes.

 

Algo tan aburrido como ver jugar al golf se convierte en emocionante si se lo transmite de la manera adecuada. NBC lo hizo este sábado y logró que 24 millones de personas vieran el Derby de Kentucky por TV y sus plataformas.

 

“Todos en la hípica están haciendo un trabajo brillante y estaríamos perdidos sin tanta gente", dijo hace poco Aidan O'Brien de forma amable, "pero necesitamos mejorar este deporte. Podemos hacer más. Tenemos que hacer más.”

 

La base de aficionados de la Fórmula 1 aumentó el 63 % y ahora el 42% del total son mujeres. Marketing mediante, va quedando antigua la creencia de que el deporte de los fierros era solo para hombres.

 

Los campeonatos de Tiro al Blanco con Dardos explotaron gracias al efecto Luke Littler, el Messi de ese deporte. La final de 2024 tuvo una audiencia de 4.8 millones, el mayor evento no futbolístico de la historia de Sky Sports. ¡Y estoy hablando de dardos! En 2025 la participación en redes sociales del Tour de France aumentó un 300 por ciento.

 

En una presentación que hizo Ben Cleminson en la última conferencia de la IFHA, el CEO de Square in the Air Communications propuso un aggiornamiento del mundo hípico apoyado en temas claves para la participación de aficionados relacionadas con el aprovechamiento de la nueva tecnología, la narrativa del deporte y la creación de nuevos perfiles y héroes.

 

Está muy bonito que los hipódromos se transformen en shoppings y parques musicales como estrategia para captar nuevos visitantes, pero el plan debe ser seducirlos para que se conviertan en futuros fanáticos de las carreras de caballos y no en paseantes golondrina. Deben ser conquistados por el caballo y no por espejitos de colores.

 

Transformar los hipódromos en centros de entretenimiento con ferias o conciertos es bueno para el ingreso inmediato, pero no garantiza la creación de verdaderos aficionados al turf. Si la gente va por el show y no por las carreras, el problema de fondo persiste.

 

Hace más de 20 años San Isidro es la casa de Lollapalooza, pero nadie que haya ido a ver tocar a Red Hot Chili Peppers luego volvió para probar suerte en el mundo de las trifectas.

 

Tampoco hay evidencia de que pase lo contrario con Noches Capitales y con las ferias gastronómicas de Palermo.

 

Aquí los principales hipódromos abrevan en las ganancias de las tragamonedas. La mala noticia es que esas ganancias van decreciendo mientras aumentan las apuestas deportivas en línea, de donde el turf no colecta nada.

 

Se necesitan ideas para dejar de estar atados a subvenciones. Pensar es gratis. Debemos -me incluyo- hacerlo para salvaguardar el deporte.

 

"Si hay un mensaje que atraviesa todas nuestras discusiones es que el futuro de las carreras de caballos está bajo amenaza y solo se puede asegurar trabajando juntos para abordar los desafíos clave que enfrentamos”, sostuvo Engelbrecht-Bresges en la ceremonia de clausura de la 41° Conferencia Asiática.

 

Como dijo alguien, nuestro deporte se remonta a muchos siglos atrás, pero su futuro dependerá de su relevancia entre la juventud. Sin aficionados jóvenes, será difícil subsistir.

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