«Vamos bajando la cuesta que arriba en mi calle, se acabó la fiesta», decía el poeta. Fiesta de cuarenta días, ocho partidos y 47 millones de argentinos cinchando para el mismo lado, sin grietas, sin divisiones. A partir del martes, cuando baje la espuma del opio de los pueblos, volveremos a la rutina. Duró lo que duró. Fuimos felices. Entre las noticias sepultadas bajo lo único que importaba —el Mundial— quedó la de la constitución de una mesa de trabajo hípica entre representantes de los hipódromos de San Isidro, La Plata, Dolores, Propietarios y gremios del turf junto con la Lotería Bonaerense, a sabiendas «de la importancia de esta actividad que da trabajo a más de 60.000 personas en la provincia», se dijo oficialmente. El turf bonaerense tiene desafíos macro y preocupaciones que hacen a lo micro. Ambos fueron llevados a la reunión de la que participaron Atanasof, Fragueiro, Tatino, Ramallo, Nico Ferro, Cowen, Vernengo, Rivero, Picardo, Viale, Farioli, Stein, Di...
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