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Palermo propone acortar el Nacional a 2100 metros

 

Habrá argumentos a favor y en contra, pero nunca indiferencia. La novedad de que Palermo trabaja para reducir en 400 metros la distancia de su Gran Premio Nacional generó un sacudón hípico en la mañana del domingo, cuando comenzó a trascender por redes sociales su presentación ante el Comité Fiscalizador de Calidad de Calendario Clásico de OSAF. Si se concreta, mucho cambiará desde el año que viene, seguro. Y se espera para mejor.

 

Se sacrificará una tradición para adaptarse a los tiempos modernos de la hípica mundial, donde los clásicos en la arena bordean los 2000 metros y acomodarse a la realidad local, donde tener caballos para la larga es antieconómico, cuanto menos.

 

Dos kilómetros y medio significan un desafío casi inexpugnable para potrillos de tres años recién cumplidos. Los entrenadores lo saben. Los veterinarios también. Es escalar el Everest sin experiencia. Llega un momento en que la fatiga que asciende desde el suelo se transforma en sufrimiento.

 

La propuesta de un final de Triple Corona en Palermo sobre 2100 metros será tratada el próximo jueves en el Consejo Directivo de OSAF y, superada esa instancia, será remitida al Comité Asesor Internacional de Clasificación y Programación de Carreras (IRPAC) para su aprobación final.



La intención de acotar el recorrido del Nacional no es nueva; Palermo hace años la tiene en carpeta y ahora avanza sobre el tema un mes después de que Maroñas, en conjunto con sus principales entidades, hiciera punta y acordara también bajarle la distancia a su Nacional a 2200 metros.

 

Habrá opiniones divididas. Si a alguien le importa, la mía acompaña a Palermo.

 

Aquel concepto de que las tradiciones no se tocan hoy no tiene todo el consenso. El cambio de reglas se da a menudo en muchos deportes. Hace años las peleas por campeonato dejaron de hacerse a quince rounds. En el fútbol acaba de surgir la pausa de hidratación, con lo que un partido dejó de tener dos medios tiempos para jugarse en cuatro cuartos.

 

Ver a los caballos largar el Derby frente a las tribunas es atractivo, pero la Polla se larga a 1600 metros del disco y sigue siendo atractiva.

 

Los 2500 metros en la arena van camino a convertirse en pieza de museo, donde más que correr rápido se trata de sobrevivir al esfuerzo. Es una distancia sin el respaldo de una programación, que no conecta con nada.

 

Los últimos Derby no han sido carreras numerosas; quizá ese detalle no sea una mera casualidad; marca tendencia. Salvo algunas excepciones, tampoco sus ganadores mueven la aguja del mercado de pases internacional. El ganador de la Polla tiene clientes; lo tienen inclusive antes de correrse, al del Nacional hay que salir a buscarlos.












































































































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