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A lo Legui, Stay Tune los pasó de largo remontando desde atrás

 





Hay dos faros en San Isidro. Uno es el Gran Premio Carlos Pellegrini (G1), la referencia absoluta a la que todos miran de enero a diciembre. El otro es el Gran Premio Jockey Club, donde habita la gloria.

 

Dany Etchechoury ganó diez veces la segunda instancia de la Triple Corona, incluida la de este sábado con Stay Tune, el potrillo del Stud Las Monjitas dueño de cuatro copas del Jockey Club. Fue un triunfo a lo Legui, atrapando en el final al favorito Hi Pocho tras haber remontado desde el último puesto.

 

Fue la victoria de un potrillo criado por Pablo Zavaleta sobre otro de Diego Zavaleta. De un hijo de un tanque como Fortify sobre otro de Hi Happy, ganador del Jockey Club de 2015, que también da servicios en Vacación, donde antes había nacido Imagen de Roma.

 

Stay Tune es un potrillo altamente considerado desde que debutó ganando el Clásico Zubiaurre, en abril. Es la carrera donde los studs anotan a sus novatos con mayores expectativas. Stay Tune las cumplió y con creces. Segundo en el Criterium, tercero en el Juvenile y en las 2000 Guineas; el nieto de Roman Ruler estaba en la primera fila para reclamar una victoria de Grupo 1 en el césped. Era esta o el Pellegrini, más adelante.

 

La madre de Stay Tune es Stay in the Glory, la misma de Speedmaster, el caballo de los 600 kilos ganador esta semana de su quinta carrera. Su propio hermano también es fornido.

 

Tati Velázquez sabe de grandes tardes. Fue el jinete de Gordianus en el Nacional de Palermo del año pasado. Con Stay Tune fomentó confianza en la cancha de entrenamiento. No lo había montado nunca de tarde;  la de este sábado fue la primera vez con chaquetilla.




El plan era llevarlo entre quinto o sexto cmal comienzo, pero su montado no tuvo velocidad para seguir al pelotón. «No era el caballo», dijo Tati que creía en esos primeros metros de carrera. «Algo de lo que estaba pasando no era real», pensaba Tomás Fernández Llanos desde la tribuna, cerca de Camilo Bautista, su socio.

 

Stay Tune no estaba debajo de la montura. Pero no se desesperó el jinete. Dejó que se fuera desarrollando la carrera mientras esperaba en el último puesto, mientras arriba Aki y Hi Pocho le corrían al cronómetro. «En los 800 metros sentí que el caballo se había armado de nuevo», relató el jinete marplatense.

 

La recta final de San Isidro es eterna; permite las resurrecciones. Fue donde revivió Stay Tune, pasando rivales de manera fulminante para llegar al primer puesto.

 

Hi Pocho perdió con todos los honores. Se jugó por la victoria sin poder manejar la punta porque Aki lo aligeró de abajo. El Pellegrini son 2400 metros; bien puede pedir la revancha. Él es de la familia de Balada Sale, con mucho arraigo en Vacación.

 

Si había una lucecita que alumbrara la posibilidad de tener un Triplecoronado esta temporada, se desvaneció con el onceavo puesto de Linguado, heredero de la victoria en la Polla.

 

El Derby de este año se está quedando sin mercadería de la buena. El ganador del Jockey Club 2025 no conoce la pista de Palermo y no hay planes de llevarlo, todavía.

 

Queda, entonces, la mirada puesta en el horizonte. San Isidro ya encendió la otra luz: el faro más grande, el que brilla en diciembre. El Carlos Pellegrini espera. Y Stay Tune, que hoy supo encontrar el camino desde el último puesto hasta la victoria, ya sabe que cuando la recta se alarga, las grandes historias recién comienzan. 🏆










 





















































































































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