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Editorial burrero

 




Listo. Confirmadísimo. Refinado Tom seguirá siendo el último Triplecoronado del turf argentino. Fletcher tuvo su oportunidad y la perdió por motivos ya conocidos. Después la desaprovechó Linguado, proclamado heredero por temas archisabidos. El elenco de los caballos sagrados sigue estable por ahora.

 

Antes de entrar de lleno a lo deportivo, un aviso.

La Gremial de Profesionales del Turf publicó un comunicado el miércoles pasado cuyo párrafo final justifica todo el resto: "Los que trabajamos no podemos seguir sufriendo los errores del pasado y tampoco podemos permitir que un grupo de personas tenga de rehén a toda la industria", dijo la entidad conducida por Nico Ferro. Cuando se le pidieron precisiones, prefirió no dar nombres. Los reservó para una denuncia judicial. Apenas mencionó que se refiere a quienes hacen las cosas mal, quienes se autoperciben integrantes de la industria, pero no lo son.

 

Afirmar que hay personas que tienen de rehén a todo el sector hípico es durísimo; de todas formas, le faltó poner blanco sobre negro y no dejarlo así en abstracto.

 

Hablando de Ferro, el hombre se sacó la foto con Edina, propiedad de Gustavo Posse. La yegua ganó bárbaro en San Isidro a pesar de que no come. (Dicho sea de paso, el ex intendente está trabajando políticamente para volver al cargo).

 

El caso Fletcher —su distanciamiento de la Polla y la suspensión de seis meses a Roberto Pellegatta— derivó también en una causa judicial impulsada por Diego Storto, exdueño de Hand in Hand, quien cuida con Saldivia. Storto es un abogado penalista de renombre, con acceso a los medios, que en estos días logró la domiciliaria para Callejero Fino. Está en juego la idoneidad de los profesionales.

 

Storto siguió la victoria de Stay Tune en el Gran Premio Jockey Club a metros de Tomás Fernández Llanos y Camilo Bautista, propietarios del caballo. La sonrisa de Storto era tan grande como la de los patrones de Las Monjitas tras el triunfo. En el turf, la felicidad ajena es contagiosa.

 

A todo esto, ¿al apostador quién lo defiende?

 

Stay Tune y Hi Pocho sumaron esfuerzos para darle un 1–2 en el Jockey Club a los hermanos Zavaleta. Al ganador lo crió Pablo en Vacación y a su escolta, Diego, en su haras Embrujo. Uno vivió la victoria en San Isidro y la festejó con mesura; Diego vio la carrera por celular desde París–Longchamp, donde este domingo se corrió el Arco de Triunfo, ganado por un caballo de la familia del Aga Khan. A pesar de estar separados por un océano, los hermanos estuvieron unidos por el turf.

 

Pasó el Jockey Club y se viene el Nacional de Palermo, sobre sus, por ahora, intocables 2500 metros.

El de Maroñas también conservará su distancia original. Lo explicó Javier Chá, asesor de Casinos Uruguay en materia de turf.

 

"La propuesta de reducción de la distancia del GP Nacional de Uruguay no fue incluida en la moción final presentada por OSAF, ya que había dudas de que consiguiera los votos necesarios para su aprobación y la OSAF no quería arriesgarse a un rechazo que congelara futuras gestiones. Prefirieron esperar al año que viene para presentarlo con mejor posibilidad de votación. El resto de los cambios con respecto a los otros clásicos fueron incluidos en la moción y aprobados por el IRPAC:GP Maroñas (1200 m), GP Municipal ( 2000 m) y GP Zelmar Michelini (2000 m)"

 

Andá a saber si el marcador del Jockey Club derrama algún participante secundario hacia la lista del Derby porteño, que a primera vista vendría medio flojito de figuras.

 

Si es para llevar más burreros al hipódromo, yo contrataría a Colifato Novo y que corra en la milla del GP Palermo. ¿O está prohibido pagarle un caché extra a un actor rimbombante del espectáculo? (Lo digo en broma… ¿o medio en serio?).

 

Colifato Novo es el caballo del pueblo burrero. Volvió a San Luis, donde vive, y regresará al centro solo para desafíos importantes. Acaso si hubiera vivido en Buenos Aires su campaña hubiese sido mejor todavía. 


Colifato es el único caballo convocante, tiene fans, pero ¿cuántos pagarían una entrada para verlo correr? ¿Y hasta cuánto pagarían? La Popular para ver a Messi se conseguía en 90.000 pesos.

 

La entrada general a Paris- Longchamp para ver elp Arco de Triunfo costaba 15 euros —unos 26.000 pesos— y el acceso a una tribuna acomodada ascendía a 60.000 pesos por cabeza.

 

Las fijas no existen. Se decía que Lula le ganaba a Bolsonaro y el marcador fue a la inversa. Una de las últimas medidas de Lula fue prohibir las apuestas en línea, pero el Congreso brasilero deberá aprobarlo en 120 días para convertirlo en ley. En Brasil existen 192 plataformas en línea autorizadas para operar que ahora deberían darse de baja y más de 2000 sitios irregulares. ¿Si Bolsonaro llega al Palacio de Planalto dará marcha atrás con esa prohibición? Veremos, veremos; después lo sabremos.














 


















































































































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