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Piden un aumento general de premios del 50 por ciento.

 



El malestar de la industria por los premios hípicos va llegando a la frontera de lo peligroso.

El aumento de premios anunciado el lunes por Palermo, que en algunos casos alcanza sólo al diez por ciento y en otros simplemente no modifica los valores que regían desde octubre, fue calificado de irrisorio por integrantes de entidades del sector, que ya se han reunido para solicitar formalmente una mejora del 50 por ciento con carácter de urgente.

Propietarios, criadores y profesionales entienden como inaceptables los nuevos valores, así como también cuestionan firmemente que sus grupos no sean consultados al momento de fijar las pautas.

Palermo tenía congelados los premios de sus carreras desde el 26 de septiembre, cuando ya de por sí eran bajos, y ahora presentó una escala con retoques a la suba de entre 350.000 y 500.000 pesos por categoría, lo que generó el disgusto general.

Además, no confirmó el bono extra de 150.000 pesos para los participantes clasificados entre el sexto y el décimo puesto.

Las fuerzas vivas del turf reclaman una suba general del 50 por ciento para adaptar las recompensas a la actualidad que se vive puertas adentro de un stud. También ya no admiten no tener injerencia en la conformación de las escalas, que se hace de manera inconsulta y arbitraria.

Correr por $2.300.000, como lo propone la categoría más baja, es correr por un premio basura, es empujar a un grupo de patrones a salirse del sistema. Criar para competir por tres meses de pensión es producir stocks de caballos que serán vendidos con dificultad o deberán ser reservados.

El turf pasó no hace mucho por la crisis de los pagos de premios atrasados. Hoy atraviesa la de las bolsas exiguas.

Premios bajos, inevitablemente, aseguran una industria proclive al retroceso primero y después a la extinción.

























































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