Editorial hípico. Sobre héroes y mitos
Tintilla, Vacación, Juan Pueblo, Clear Sun, Wally. ¿Labrado también? Forli, Ultrasonido, Candy Ride, Team. ¿Colifato Novo da la talla? ¿En qué momento un pingo se mete a la tribuna en el bolsillo, la enamora? En mi escalafón, por arriba del crack están los caballos sagrados; los intocables, los del Olimpo hípico. ¿Están Labrado y Colifato para ser parte de los gloriosos o son caballos de moda?
Dos caballos provincianos con relato. Uno viaja desde Venado Tuerto en el día, corre, gana y se vuelve al pago. El otro hace 800 kilómetros desde San Luis, por la Ruta 7. Es el que de potrillo se comió una bolsa de consorcio y muchos lo dieron por arruinado. A uno lo atiende un cuida como Bonetto que si ya no cumplió los 90, anda en eso. Al otro lo prepara Cano, que debe tener 50 años menos. Bonetto nunca entrenaría un caballo de la larga. No tiene recursos. Cano sacó un pingazo, lo montó, ganó y se bajó cuando los resultados no acompañaron.
Labrado terminó el año pasado en el puesto 91° de la estadística por sumas ganadas, corriendo cinco y cruzando en una. Colifato Novo estuvo por debajo del lugar 150. En la nueva va 14° y Labrado 36°.
Labrado compartió el puesto 188 del ranking mundial de la IFHA en 2025. Fue tres veces Campeón velocista. Con su archienemigo Luthier Blue daban cátedra, dividían el Paddock, la Pelousse y la Popular. Ahora le ganó por dos cuerpos a Salando las Heridas, un caballo en crecimiento competitivo. Lleva quince primeros puestos en su campaña. Si hubiese nacido en las antípodas le estaría corriendo a Ka Ying Rising en Hong Kong, el ganador de 19 en 21 y considerado como el caballo más rápido del mundo.
Colifato Novo se impuso de bandera a bandera en el clásico Bustillo sobre 1600 metros, dejando tercero a un doble ganador de Grupo 1 como Hearth God, candidato a Millero del Año por sus carreras de la temporada anterior.
Con Monasterolo en la montura Colifato parece haber refundado su campaña. Lo corrió cuatro veces y ganó tres. La pregunta que todos se hacen es contrafáctica. ¿Cuántas carreras más hubiera ganado si lo subían antes a Monasterolo? Y otra por el estilo. ¿Labrado correría fuera de la recta si lo entrenaba otro que no fuera Bonetto?
Cano cuida al campeón tan bien como a una joya; es su orfebre. Wilson Moreyra estuvo con Labrado desde su debut; lo montó 25 veces; la última para su triunfo en el clásico General Viamonte. Son dos en uno, son centauro, sagitario.
Colifato Novo es hijo de Lenovo, un rey de la recta que cuidaba ... Bonetto.
Labrado y Colifato Novo son héroes modernos de nuestra hípica doméstica. Caballos con hinchada, con talento. Dos pingos necesarios para escribir historias. Dos caballos para convertirlos en mitos a partir del buen relato. Acaso no sean caballos sagrados, pero sirven como para ir tirando.
























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